La ruta de las especias

La ruta de las especias



La importancia de las especias

Durante la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna, el término "especia" se aplicaba de manera general a todo tipo de productos naturales exóticos, desde la pimienta al azúcar, las hierbas medicinales o ciertas secreciones animales. Las especias se habían importado de Oriente a Europa desde la antigüedad, y los europeos habían desarrollado un gusto especial por ellas. Parte del atractivo residía en el sabor que daban a los platos

Había especias que se quemaban, como el incienso, por su aroma, o que se esparcían por los suelos o incluso se aplicaban directamente sobre la piel. Por todas partes. Los perfumes más codiciados y costosos eran el incienso, la mirra, el bálsamo, el sándalo y el mástique. 

Las especias podían ser tratadas como medicamentos por sí mismas, y eran molidas y transformadas en pastillas, cremas y jarabes

La búsqueda de especias

En 1453 se produjo la caída de Constantinopla, la capital del Imperio Bizantino, a manos del Imperio Otomano, y con ella se perdió una de las principales rutas terrestres para la entrada de las especias en Europa. Ese fue un motivo adicional para que los mercaderes europeos buscaran su propio acceso a las rutas comerciales de las especias y, en lo posible, el control de la producción en origen.

La innovación tecnológica y la expansión marítima

Los cambios tecnológicos en el arte de la navegación y en la construcción de barcos fueron vitales para el éxito de las exploraciones y los descubrimientos y lo mismo se puede decir en relación a la conquista de ultramar, de la introducción de la pólvora y su aplicación por parte de los europeos de armas de fuego. Hubo asimismo mejoras en las artes de la metalurgia y en otros procesos industriales. En las técnicas agrícolas se hicieron mejoras en la rotación de las cosechas y en nuevos cultivos.

En la Baja Edad Media se produjo un notable progreso tecnológico en el diseño y la construcción de barcos y en los instrumentos de navegación. Navíos de tres, cuatro y cinco mástiles, con combinaciones de velas cuadradas y latinas capaces de navegar con el viento en contra, sustituyeron a las galeras de remos con velas auxiliares del comercio medieval. Se sustituyeron a los remeros. Los barcos se hicieron más grandes, más manejables, con mejores condiciones para manejar y con mayor capacidad de carga, pudiendo así hacer viajes más largos. La brújula magnética, adoptada probablemente de los chinos a través de los árabes, redujo significativamente el grado de conjetura que implicaba la navegación. El desarrollo de la cartografía proporcionó mapas y cartas muy mejoradas.

Colonización portuguesa

El principal problema para los portugueses en sus ambiciones comerciales era que no disponían de productos de interés para los comerciantes indios o musulmanes.

 Los portugueses decidieron utilizar lo único que tenían a su favor: la superioridad en armas y navíos

La solución era sencilla: tomar el control de la red comercial por la fuerza y establecer un monopolio en el comercio de especias no sólo entre Asia y Europa sino también dentro de Asia. Se podía comprar las especias a los agricultores lo más baratas posible, intercambiándolas por productos de valor relativamente bajo, como tela de algodón, alimentos secos y cobre, y venderlas en Europa al máximo precio posible. Dentro de Asia, se podía comerciar con las especias entre los diversos puertos e intercambiarlas por productos de lujo como oro, plata, piedras preciosas, perlas y telas de calidad.

La consecuencia fue el envío progresivo de navíos de guerra a través del Cabo de Buena Esperanza, y la construcción de fuertes por todas partes, empezando por el asentamiento portugués de Cochin (Kochi) en India, en 1503, y extendiéndose hasta Japón. Los barcos enemigos eran expulsados a cañonazos y las ciudades que no cooperaban eran bombardeadas. Se confiscaban las mercancías y se obligaba a los mercaderes a aceptar acuerdos favorables.

La apertura de Asia

Los portugueses establecieron más o menos un monopolio sobre el comercio de especias en Europa, pero su dominio en Asia fue efímero. Los mercaderes asiáticos evitaban siempre que podían a los europeos y seguían con su comercio libre de impuestos. 

Muchas autoridades portuguesas eran corruptas y comerciaban sin pagar a la Corona la parte de los ingresos que le correspondía. Las rutas terrestres y marítimas de Oriente Medio nunca fueron sustituidas por completo por la ruta del Cabo de Buena Esperanza y volvieron a prosperar en la segunda mitad del siglo XVI gracias a la demanda siempre creciente de las especias en Europa. 

Entradas populares de este blog