La burguesía
Es la clase social dueña de los medios de producción (fábricas, negocios, capital) y de la riqueza económica.
Aunque logra
convertirse en la clase hegemónica durante la edad moderna, su aparición se
remonta en la última etapa de la Edad Media.
Junto a múltiples
factores, impulsó el tránsito de la sociedad feudal a la capitalista. Ete
tránsito demandó siglos y no podemos hablar de una sociedad capitalista hasta
las revoluciones burguesas entre 1776 y
1848.
Para que estos
cambios fueran posibles, debía debilitarse el régimen feudal, un sistema basado
en la tenencia de la tierra.
La sociedad estaba
dividida en tres estamentos: el clero, la nobleza y el campesinado. Un noble recibía un feudo o porción de tierra
y se convertía en vasallo del señor que se lo otorgaba, debiendo ofrecerle
asistencia y respaldo militar. Los que
la trabajaban, campesinos o gente con oficios residían en las tierras de los
nobles o la iglesia y trabajaban en ellas o prestaban servicios ejerciendo un
oficio para el señor a cambio de justicia y seguridad.
La economía feudal
era un circuito casi totalmente cerrado donde la producción agrícola y el
consumo eran repartidos entre los señores feudales y los campesinos.
Con el paso de los
siglos, el sistema feudal dio evidencias de agotamiento, especialmente cuando
las ciudades adquirieron una importancia igual o mayor que los campos, el
desarrollo comercial se desarrolló perjudicando la economía feudal y junto a
los tributos que debían ser pagados al señor, aparecieron los impuestos del
Estado.
Siglos XI al XIII: La burguesía transforma al mundo feudal
En un primer
momento, la burguesía constituyó un estrato social intermedio entre los nobles,
poseedores hereditarios del poder y los trabajadores manuales. Ya en el mundo
contemporáneo, la burguesía se va a transformar en la dueña del poder político
y económico.
La ciudad será el
lugar de referencia y crecimiento de la burguesía. Nacidas al borde de la costa
de ríos, las ciudades se formaron sobre los caminos que unían los centros de
actividad, facilitaban las comunicaciones y permitían guardar con seguridad bienes
y riquezas.
La instalación de
los primeros comerciantes en las ciudades medievales fue variando según el
lugar. En muchas ciudades se los obligó a establecerse en los extra muros. En
otros casos, los comerciantes
construyeron un recinto fortificado que se unía a la ciudad a través de
puentes. En Utrecht y Ratisbona, en cambio, hubo ciudades de comerciantes.
De modos distintos
comenzaron a expandirse numerosas ciudades europeas, que desde el período
romano, no habían experimentado ningún desarrollo.
Creaciones de la burguesía: burgos, comunas y ciudades-estado
La palabra portus refería a un centro de tránsito ininterrumpido, una plaza comercial
permanente. El término Bourg aludía a
fortalezas cuyas murallas encerraban un perímetro pequeño donde se instalaron
los comerciantes.
Los portus y bours
de los siglos X y XI eran conglomerados de mercaderes que se caracterizaron por
su crecimiento constante.
En vez de albergar
a una población tradicional de funcionarios, clérigos y militares que vivían
del trabajo campesino, los portus recibieron a hombres de empresa, buscadores
de fortuna e inmigrantes que llegaban como hombres libres y encontraban en la ciudad una nueva forma de
vida.
De a poco se fueron
organizando las comunas, cuya principal finalidad era mantener la seguridad en
las ciudades frecuentemente visitadas e invadidas por extranjeros o individuos
de dudosa presencia.
A partir del siglo
XIII, el bienestar constante de las colonias mercantiles le permitió aumentar
su seguridad, construyendo a su alrededor muros de piedra y torres para una
defensa segura.
Esta burguesía
primitiva estuvo compuesta por mercaderes viajeros, individuos, empleados en la
provisión de lo necesario para la construcción de barcos, para el desembarco y
transporte de mercaderías y de todo aquello que fuera necesario para producir
para que los negocios fueran posible.
“El centro de la ciudad era la amplia plaza del mercado (…) por todas sus
calles se divisaban talleres y tiendas (…) y todos los ciudadanos y burgueses
se vinculaban a alguna ocupación de ese carácter”
Algunas ciudades
obtuvieron de parte del rey la entrega de una carta o fuero, donde se les
reconocía el derecho de administrar su vida comunal sin ninguna interferencia
ni dependencia de los poderes feudales.
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